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Qué método no tradicional ayuda a consolidar nuevos hábitos

13/01/2026
Arte digital vibrante y esperanzador emerge

En la búsqueda constante de la mejora personal, solemos recurrir a métodos tradicionales para la creación de hábitos: establecimiento de metas SMART, listas de tareas, calendarios… Sin embargo, a veces estos enfoques no son suficientes. La rutina puede ser inflexible y, ante obstáculos inesperados, nuestros planes a menudo se desmoronan, generando frustración y abandono.

Es aquí donde el pensamiento lateral emerge como una herramienta poderosa y poco convencional. Alejándose de la lógica lineal, este método nos invita a explorar soluciones creativas e inesperadas, no solo para resolver problemas, sino para abordar la formación de hábitos de una manera más flexible y adaptativa. El pensamiento lateral nos enseña a ver las cosas desde perspectivas diferentes, abriendo la puerta a la innovación y a la perseverancia en el camino hacia el cambio.

¿Qué es el Pensamiento Lateral?

El pensamiento lateral, conceptualizado por Edward de Bono, es una forma de resolver problemas que utiliza un enfoque indirecto y creativo, a diferencia del pensamiento vertical o lógico. Este último se basa en la deducción y la lógica paso a paso para llegar a una solución predeterminada, mientras que el primero busca alternativas explorando múltiples perspectivas. Su principal objetivo es evitar los patrones de pensamiento rígidos que nos impiden encontrar soluciones innovadoras.

El pensamiento lateral se basa en la desautomatización de nuestros procesos mentales. Nos acostumbramos a pensar de cierta manera, siguiendo rutas neuronales ya establecidas. Este método busca romper esas rutas, forzándonos a considerar ideas que normalmente descartaríamos como irrelevantes o absurdas. Al cuestionar nuestras suposiciones implícitas, abrimos la mente a nuevas posibilidades.

Practicar ejercicios de pensamiento lateral implica desafiar las normas, romper con la convención y buscar soluciones no obvias. No se trata de encontrar la respuesta correcta, sino de generar la mayor cantidad de ideas posibles, sin importar cuán descabelladas parezcan inicialmente. La cantidad de ideas aumenta la probabilidad de encontrar una solución efectiva y, sobre todo, sostenible.

Pensamiento Lateral y la Formación de Hábitos: Una Sinergia

La formación de hábitos se beneficia enormemente del pensamiento lateral porque permite abordar los desafíos de manera proactiva. En lugar de enfocarnos únicamente en la repetición constante del comportamiento deseado, podemos utilizar este método para anticipar posibles obstáculos y diseñar estrategias creativas para superarlos. ¿Qué pasa cuando surge un imprevisto? ¿Cómo podemos adaptar el hábito a las circunstancias cambiantes?

El pensamiento lateral también facilita la personalización de los hábitos. Lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra. Este método nos anima a experimentar y a adaptar el hábito a nuestras propias necesidades, preferencias y estilo de vida. En lugar de seguir recetas preestablecidas, podemos crear hábitos que se ajusten a nuestra realidad individual.

Un ejemplo concreto: si quieres incorporar el ejercicio físico a tu rutina pero odias el gimnasio, el pensamiento lateral te impulsará a buscar alternativas fuera de lo común. ¿Qué tal bailar en casa, practicar senderismo los fines de semana o usar las escaleras en lugar del ascensor? La clave está en salirse del molde y encontrar una actividad que disfrutes realmente.

Ejercicios Prácticos para Desarrollar el Pensamiento Lateral

Un laberinto conceptual crea nuevos hábitos

Existen numerosos ejercicios que pueden ayudar a desarrollar el pensamiento lateral. Uno de los más sencillos y efectivos es el «Six Thinking Hats» (Seis Sombreros para Pensar) de Edward de Bono, que implica analizar un problema o una situación desde seis perspectivas diferentes: lógica, emocional, creativa, optimista, pesimista y de control. Esto nos obliga a considerar diferentes puntos de vista y a expandir nuestra comprensión del tema.

Otro ejercicio útil es el «Word Association» (Asociación de Palabras), donde se presenta una palabra al azar y se pide generar una lista de palabras relacionadas, sin importar cuán distantes parezcan. Este ejercicio estimula la fluidez de ideas y nos ayuda a romper con los patrones de pensamiento habituales. Cuanto más absurdas sean las asociaciones, mejor.

Finalmente, la práctica de la «Provocación» consiste en desafiar las suposiciones subyacentes a un problema o a un hábito. Por ejemplo, si quieres dejar de fumar, en lugar de enfocarte en lo difícil que es dejar el cigarrillo, podrías preguntarte: «¿Qué pasaría si fumar fuera beneficioso para la salud?». Esta paradoja puede generar ideas inesperadas y creativas.

Incorporando el Pensamiento Lateral a tu Rutina Diaria

No es necesario dedicar horas a ejercicios complejos para integrar el pensamiento lateral en tu vida cotidiana. Pequeños cambios en nuestra forma de pensar pueden marcar una gran diferencia. Por ejemplo, cuando te enfrentes a un problema, en lugar de buscar la solución más obvia, tómate un momento para generar al menos tres alternativas diferentes, por descabelladas que parezcan.

Cultivar la curiosidad es fundamental. Haz preguntas, explora diferentes áreas de conocimiento, lee libros sobre temas que te interesen, observa el mundo que te rodea con una mente abierta. Cuanto más estimules tu cerebro, más fácil te resultará generar ideas creativas.

Finalmente, abraza el error como una oportunidad de aprendizaje. No tengas miedo de experimentar, de probar cosas nuevas y de equivocarte. Los errores son una parte natural del proceso de aprendizaje y pueden proporcionarte información valiosa para mejorar tus estrategias y alcanzar tus objetivos.

Conclusión

El pensamiento lateral no es una solución mágica para la formación de hábitos, pero es una herramienta poderosa que nos permite abordar este proceso de manera más creativa, flexible y efectiva. Al cuestionar las suposiciones, explorar diferentes perspectivas y romper con los patrones de pensamiento rígidos, podemos diseñar hábitos que se ajusten a nuestras necesidades individuales y que sean más fáciles de mantener a largo plazo.

En definitiva, el pensamiento lateral nos empodera para tomar el control de nuestro propio cambio, fomentando la resiliencia ante los obstáculos y la perseverancia en la búsqueda de una vida más saludable, productiva y satisfactoria. Es un método que va más allá de la simple fuerza de voluntad, apelando a nuestra capacidad innata para la innovación y la adaptación.