
En nuestra vida diaria, tendemos a seguir patrones de pensamiento y comportamiento profundamente arraigados, que conforman nuestros esquemas mentales. Estos atajos cognitivos, aunque eficientes, a menudo nos impiden ver nuevas posibilidades y adaptarse al cambio, especialmente cuando se trata de incorporar hábitos saludables o superar desafíos. La dificultad para adoptar nuevos hábitos no reside tanto en la falta de voluntad, sino en la resistencia de nuestra mente a salir de su zona de confort y explorar alternativas.
El pensamiento lateral emerge como una herramienta poderosa para superar estos bloqueos. Se trata de una forma de abordar los problemas y las situaciones desde perspectivas inusuales, liberando la creatividad y la capacidad de encontrar soluciones innovadoras. Al entrenar nuestra mente para pensar de manera lateral, podemos flexibilizar nuestros esquemas mentales y hacer que la adopción de nuevos hábitos sea un proceso más natural y efectivo.
¿Qué es el pensamiento lateral?
El pensamiento lateral, concepto acuñado por Edward de Bono, se diferencia radicalmente del pensamiento lógico o vertical. Este último se basa en la deducción y la selección de la información más relevante para llegar a una conclusión. El pensamiento lateral, por el contrario, busca generar ideas nuevas y originales explorando diferentes ángulos y posibilidades que, a primera vista, pueden parecer irrelevantes o incluso absurdas.
Esta técnica no se enfoca en encontrar la respuesta «correcta», sino en generar la mayor cantidad de respuestas posibles, sin importar cuán descabelladas parezcan. La idea es romper con la lógica lineal y desafiar las suposiciones básicas que limitan nuestra percepción. La clave está en la exploración creativa y en la búsqueda de conexiones inesperadas.
En esencia, el pensamiento lateral es una estrategia para ampliar nuestro campo de visión mental y descubrir soluciones que de otra manera permanecerían ocultas. Al liberarnos de las restricciones del pensamiento convencional, abrimos la puerta a la innovación y al crecimiento personal.
Ejercicios para estimular el pensamiento lateral
Un ejercicio común es el de las Definiciones Incompletas. Se presenta una frase incompleta y se pide generar tantas continuaciones como sea posible, buscando aquellas que sean inusuales o inesperadas. Otro ejercicio es usar «palabras aleatorias»: elegir una palabra al azar y asociarla al problema u objetivo que se busca resolver, forzando la mente a establecer conexiones inesperadas.
Otra técnica eficaz es el «Provocación». Consiste en introducir deliberadamente una idea absurda o contradictoria relacionada con el problema en cuestión. Esta provocación tiene como objetivo romper con los patrones de pensamiento habituales y generar nuevas perspectivas. Por ejemplo, si se busca mejorar la productividad, se podría «provocar» con la idea de eliminar todas las reuniones.
Practicar activamente estos ejercicios, incluso durante unos pocos minutos al día, puede tener un impacto significativo en nuestra capacidad para pensar de forma creativa. Lo importante es adoptar una actitud de apertura y curiosidad, y estar dispuesto a explorar ideas fuera de lo común.
Pensamiento lateral y la adopción de hábitos

Adoptar un nuevo hábito implica romper con patrones de comportamiento existentes y crear otros nuevos. El pensamiento lateral puede ser invaluable en este proceso, ayudando a identificar los obstáculos mentales que impiden la adopción del hábito y a encontrar estrategias innovadoras para superarlos. Por ejemplo, si se quiere empezar a hacer ejercicio regularmente, el pensamiento lateral puede ayudar a encontrar formas creativas de integrar la actividad física en la rutina diaria, en lugar de depender únicamente de la fuerza de voluntad.
Cuando nos enfrentamos a la resistencia mental, el pensamiento lateral puede ayudar a reframing el problema. En lugar de enfocarse en la dificultad del cambio, podemos cambiar nuestra perspectiva y considerar los beneficios a largo plazo del nuevo hábito. Esto puede aumentar la motivación y facilitar la adaptación.
Además, el pensamiento lateral puede ayudar a diseñar un plan de acción más efectivo y personalizado, adaptado a nuestras necesidades y preferencias individuales. En lugar de seguir consejos genéricos, podemos utilizar el pensamiento creativo para encontrar soluciones que sean relevantes y significativas para nosotros.
El poder de cuestionar las suposiciones
Uno de los componentes esenciales del pensamiento lateral es la capacidad de cuestionar las suposiciones básicas que damos por sentadas. A menudo, estas suposiciones son invisibles y actúan como filtros que limitan nuestra percepción. Cuestionarlas nos permite ver las cosas desde una perspectiva diferente y descubrir nuevas posibilidades.
Por ejemplo, si se quiere mejorar la comunicación en el trabajo, podríamos cuestionar la suposición de que las reuniones deben ser formales y estructuradas. ¿Podrían ser más informales y creativas? ¿Podrían celebrarse en un entorno diferente? Al desafiar estas suposiciones, podemos encontrar formas más eficientes de interactuar y colaborar.
El cuestionamiento constante de las suposiciones es un hábito mental que requiere práctica, pero que puede tener un impacto profundo en nuestra capacidad para resolver problemas y adaptarnos al cambio.
Conclusión
El pensamiento lateral no es un truco mágico para romper esquemas mentales de la noche a la mañana, sino una habilidad que se desarrolla con la práctica y la perseverancia. Al entrenar nuestra mente para pensar de manera lateral, podemos expandir nuestra capacidad creativa, superar los obstáculos mentales y adoptar nuevos hábitos con mayor facilidad.
Incorporar ejercicios de pensamiento lateral en nuestra rutina diaria puede transformar nuestra forma de abordar los desafíos y desbloquear nuestro potencial. Al liberarnos de las limitaciones del pensamiento convencional, abrimos la puerta a un mundo de posibilidades y nos convertimos en agentes activos de nuestro propio cambio.